Notas y Reflexiones

Tus pensamientos delinearán tu vida
Está ampliamente probado que tus pensamientos delinearán tu vida, por lo tanto, si te gustaría tener una vida más grata, deberías procurar que tus pensamientos fueran gratos y mantener éstos en tu mente de una forma consistente.

No solamente hay que enfocarse en los pensamientos que nos conducirán al lugar soñado, sino controlar que éstos no pierdan fuerza por otros pensamientos ambiguos o contradictorios. Por ejemplo, tus pensamientos de felicidad se debilitan al lado de las quejas a las que adherís o asentís o cuando, lo que querés lograr, está precedido de la palabra “NO” (ver nota “El efecto de la palabra "NO" en tu mente”) o tenés miedos escondidos que te llevan al lugar equivocado (ver nota “A donde te llevan tus miedos”).
Podés lograr lo que anhelás, sólo tenés que ser claro y coherente en tus pensamientos y mantenerlos hasta alcanzar tu objetivo.

¿A dónde te llevan tus miedos?
Si hay algo a lo que deberías tenerle miedo es al miedo.
Parece una redundancia, pero no lo es.

No estoy hablando del miedo natural protector sino de aquellos miedos que controlan tu vida. Sabés que tus pensamientos delinearán tu vida, y tu miedo es un pensamiento negativo acompañado por una emoción profunda. Así que… lo más probable ES QUE TE OCURRA LO QUE TEMÉS. Por lo tanto, hay que observarse, encontrar esos miedos y eliminarlos de raíz. Lo podés hacer fácilmente, la mayoría de los miedos son infundados.
Vos te merecés tener una vida mejor.

El efecto de la palabra NO en tu mente
Si te digo que NO PIENSES en un cocodrilo azul, con un sombrero rosa, tocando un piano blanco, fumando un habano y tomando whisky porque es una incoherencia… ¿Decime si por tu mente no pasó esa irrisoria imagen?
Esta es una comprobación de cómo funciona la palabra "NO" en tu mente...

... y una explicación de por qué cualquier afirmación precedida de la palabra "NO" produce que exactamente ocurra lo contrario.
Si estás pensando de esta manera podés estar toda una vida tratando de lograr lo inalcanzable. “No quiero ser igual que tal persona”, “no quiero engordar”, “no quiero enfermar”. ¿En cuántas situaciones, de las que NO querés estar, estás atrapada/o?
Para solucionarlo tenés que revertir la enunciación a “quiero ser yo misma/o y desarrollar tales virtudes”, “quiero encontrar la forma de adelgazar y de mantenerme así”, “quiero estar saludable”, etc. Un diccionario de antónimos ayudaría.

¿Cómo lograr un cambio de hábitos?
A mediados del siglo pasado Maxwell Maltz, un cirujano plástico de la Universidad de Columbia, observó que sus pacientes tardaban 21 días en aceptar su nueva imagen, coincidiendo con el tiempo que les llevaba a los amputados en superar el síndrome del miembro fantasma. De allí se estableció la teoría de que un cambio de hábitos debería tardar 21 días en consolidarse.

Muchos, entusiasmados por la idea, lo intentan para acabar en una profunda decepción.
Razonemos: la persona, a la que le amputaron un miembro o le cambiaron la nariz, se encuentra ante una situación irreversible, que no tiene más remedio que aceptar y para ello, su cerebro trabaja las 24 horas del día hasta que, al fin, lo logra a los 21 días. Su cerebro tardó 504 horas en aceptar un cambio definitivo y absoluto.
Ahora bien, cuando queremos cambiar un hábito, ¿cuántas horas del día invertimos en ello?, ¿qué tan profunda es la motivación de realizarlo?
Lo primero que tenemos que entender es que el cerebro es un gran ahorrador de energía y siempre va a buscar el camino más fácil, por eso debemos llevarlo de a poquito de manera de ir rompiendo su inercia lentamente.
Por ejemplo, si querés dejar el sedentarismo, no empieces saliendo a correr 10 kilómetros, es mucho trabajo para el cerebro. Empezá por caminar una vuelta a la manzana (400 metros), mañana dos vueltas y pasado tres… y ya estás en doce cuadras, más de un kilómetro, y tu cerebro ni se dio cuenta… y si seguís de a poco modificando recorridos y dificultades, en 25 días estarás llegando a caminar los 10 kilómetros, pero esto no quiere decir que el hábito se haya afianzado.
Phillippa Lally, investigadora de la Universidad de Londres dirigió un estudio, publicado en el año 2009, en el que participaron 96 voluntarios, con el fin de encontrar el tiempo que llevaba automatizar un nuevo hábito.
El análisis arrojó un promedio de 66 días para la mayoría, con una variante desde los 18 a 254 días.
Por lo tanto, para establecer ese nuevo hábito que tanto deseás, tenés que seguir insistiendo más de 66 días y, si ese hábito es totalmente opuesto a tu estilo de vida, deberás superar los 254 días.

¿Te gustaría mejorar tu futuro?
Cuando se habla de futuro, la mayoría de las personas piensan: “cuando tenga un título”, “cuando me case”, “cuando me divorcie”, “cuando me jubile”, “cuando tenga hijos”, etc. etc. Estos son acontecimientos futuros, pero no es tu futuro, tu futuro está mucho más cerca de lo que pensás. Tu futuro son los próximos 60 segundos.

En los próximos 60 segundos vas a tener que tomar una decisión, si estás respirando con tranquilidad y profundamente vas a tomar una mejor decisión. Si sentís miedo, preocupación o ansiedad vas a estar respirando con menos capacidad pulmonar, el cerebro al detectar este tipo de respiración va a interpretar que estás en peligro y se va activar el sistema simpático poniéndote en modo “lucha o huida” por lo que, entre otras cosas, quitará la sangre de la parte de tu cerebro pensante y la enviará al cerebelo que es el encargado de tomar decisiones instintivas, pero, si ese peligro no existe en realidad, al estar desactivada la parte del cerebro pensante, vas a estar tomando una decisión menos acertada.
Una respiración más tranquila y profunda producirá mejores decisiones. Es importante tener esto en cuenta porque la vida no se construye a zancadas sino de a pequeños pasos que, si son acertados, te conducirán hacia la vida que deseás y merecés.
La respiración es un proceso que se puede entrenar y hay muchas disciplinas que conducen a ello.

El culpable
Un Sistema Simpático súper activado es el culpable de que nos enfermemos más frecuentemente, envejezcamos precipitadamente y muramos prematuramente, pero, lo peor de todo, es que es el culpable de todas nuestras malas decisiones.

El Sistema Simpático y el Parasimpático que componen nuestro sistema nervioso se inhiben entre sí. Cuando uno está activado el otro se desactiva.
El Sistema Simpático cumple una función de supervivencia, se activa cuando existe un peligro fatal e inminente. Es imprescindible para salvarnos la vida en momentos inesperados, por ejemplo, cuando se viene un camión encima a toda velocidad. ¿Qué hace el Sistema Simpático entonces? Saca la sangre de los órganos y la envía a las piernas y los brazos que van a ser los encargados de ponernos a salvo en la situación, ya sea luchando o escapando. Pero además quita la sangre del cerebro pensante y la dirige al cerebelo porque éste reacciona mucho más rápido que aquél y es lo que se necesita en una situación de vida o muerte.
Este sistema está preparado para activarse durante unos 10 o 15 minutos que es el tiempo que le llevaría salvarnos la vida, pero, últimamente se activa demasiado, en algunos casos muchas horas en el día, y no por situaciones extremas… Esto conlleva que, como los órganos no están recibiendo la sangre que necesitan para crecer, sanarse y desarrollarse, el cuerpo se enferme más, envejezca mal y rápido, y las muertes se sucedan prematuramente. Pero, además, al retirar la sangre del cerebro pensante tomamos las peores decisiones. Es cuando vemos a alguien decir, después de cometer una atrocidad, “no sabía lo que hacía” o “lo hice sin pensar”.
¿Qué hacemos entonces? Tenemos que aprender a detectar si nuestro Sistema Simpático está activado en situaciones que no debería.
Uno tiene que tomarse un tiempo para verse y analizarse ¿Es una situación de vida o muerte? ¿Corre mi vida peligro en este momento? ¿Por qué reacciono así? ¿Por qué actúo de este modo?
Si piensa que la solución en su vida está en pelear o marcharse es un síntoma irrefutable que su Sistema Simpático está súper activado.
¿Qué desactiva el Sistema Simpático? Demostrarle que todo está bien. Para ello primero que nada debe respirar hondo, varias veces, elevando el abdomen (cuando hay miedo respiramos cortito). Luego podemos cantar, tararear, pensar en alguna comida que le guste, de modo que se le haga agua a la boca, reírse, etc.
Por favor, hágalo para tener una mejor salud, un envejecimiento saludable, que la muerte llegue lo más tarde posible y lo encuentre disfrutando de la vida, pero, por sobre todas las cosas, para que pueda tomar las mejores decisiones de su vida.

La Hipnoterapia como herramienta para combatir el estrés
El estrés no es una enfermedad, es un estado alterado en el organismo y se manifiesta por una descompensación entre los sistemas de protección y crecimiento.

En el cuerpo tenemos dos mecanismos, uno de crecimiento y otro es de protección y ambos no pueden operar en forma eficiente a la vez. El sistema de protección es llamado también “modo lucha o huida” o sistema simpático y cuando entra en acción el modo de crecimiento queda inhibido.
Al activarse una respuesta de protección en el organismo, la redistribución de energía tiene como consecuencia ineludible una disminución en el crecimiento. Por ejemplo: “se te viene un camión encima”. Al percibir esta amenaza grave, el cuerpo se pone en modo protección, preparado para luchar o huir, y necesita cierta estrategia para lograrlo, por lo tanto y simplificando, realiza los siguientes tres movimientos:
1) Saca la sangre de los órganos y la dirige a los brazos y piernas porque éstos son los miembros especializados en correr, saltar, trepar, o lo que sea necesario para salvar la vida en ese momento.
2) Las glándulas suprarrenales secretan cortisol, las llamadas hormonas del estrés, que suprimen por completo la actuación del Sistema Inmune. ¿Por qué? Porque en este momento es más importante salvarte la vida que evitarte un resfriado.
3) Disminuye la capacidad de pensar con claridad. Como en una emergencia, cuando más rápidamente se procese una información, más probabilidades tiene el organismo de vivir, el sistema reduce la sangre del cerebro pensante y lo envía al cerebelo que es la fuente de reflejos instintivos vitales, pero esto tiene un precio: la disminución de la conciencia y la reducción de la inteligencia.

Efectos nocivos del estrés
El sistema es un mecanismo brillante para manejar situaciones de estrés agudo. No obstante, no está preparado para permanecer activado en forma continua, solo el tiempo necesario para salvar tu vida de un peligro inminente.
Los puntos 1 y 2 afectan el cuerpo de la persona predisponiéndolo a enfermarse más, envejecer más rápido y morir prematuramente y el punto 3 afecta principalmente a la forma de vida, las relaciones y prosperidad de la persona.
Hoy en día, la preocupación y la cantidad de actividades que las personas desarrollan hace que el sistema de protección esté activado, en algunos casos hasta las 24 horas del día, porque, cuando la persona llega al punto de no dormir o dormir mal (que significa tardar en dormirse y/o tener varios despertares desveladores y/o sentir cansancio a la hora de levantarse a la mañana siguiente y/o tener sueños terribles y agotadores), la persona vive en estrés de día y aún durante la noche, cuando debería dormir profundamente para permitir que su cuerpo repare el desgaste diario.

Transmisión genética
El estrés es terrible para el organismo, a veces de una magnitud tal que desarrolla enfermedades que se transmiten genéticamente. Así como transmitimos a nuestra descendencia el color de los ojos, transmitimos también el estrés crónico y las enfermedades derivadas del mismo, ésto ya se sabe desde la década del noventa.
Por lo tanto, tenemos un doble compromiso de eliminar el estrés, primero para vivir la vida que nos merecemos y segundo para no transmitirlo a nuestra descendencia.

HIPNOSIS CLÍNICA
Maria Martinez
Hipnoterapeuta profesional
Colegiada SIHC-ESP-2020-1619
CUIT: 11-27831851-5 – IIBB: 187729-4 – Habilitación MSR: 27004
Dirección: Gobernador Duval 685 (Santa Rosa, La Pampa, Argentina - CP 6300)
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